martes, 9 de junio de 2009

¿A dónde vamos desde aquí?

"Día invisible" es el título de una canción de Chris Whitley (¡adelante Spotify! "Invisible day") que fue compuesta o versionada por él antes o después de la segunda guerra sobre Irak por los Estados Unidos. Hace referencia directa al campo de interés de este Blog. Habla sobre un día inexistente, un día brillante e inspirador. La clase de día que creen aquellos que luchan en alguna guerra que verán si vencen. En el caso que inspiró la canción, un día en el que los irakíes aclamarían felices a los invasores americanos y una democracia limpia y eficiente se instauraría en una sociedad casi feudal desde hace miles de años. Una vez terminada la invasión y establecida la ocupación, tras cientos de miles de muertos y una actualidad que nos deja un atentado casi diario en aquella zona, uno se pregunta: ¿A dónde vamos desde aquí? ¿Es esto la victoria? ¿Cómo se puede seguir adelante con el resentimiento y el dolor creados? Ahora es evidente que muchas de las manifestaciones de los líderes americanos, que pensaban que su ejército sería recibido con alegría en aquel país, estaban imbuidas del espíritu mágico de esa ilusión. El día invisible. Ninguna guerra ha dado tal día. La experiencia no proporciona un futuro parecido al pasado pero mejor, si no un futuro diferente, inadvertido desde el pasado, marcado por la experiencia. Tales abstracciones solo pueden ocurrir como mucho en el mundo del deporte. Y a pesar de todo hay muchas historias de una victoria deportiva que no conocemos, por existir el filtro de la televisión, que hacen que las vivamos como algo casi mental. Supongo que con suficiente televisión podrías hacer creer que ese día invisible existe como tal, con toda su pureza. Pero siempre quedan cosas pendientes, el precio de la victoria, los altercados durante las celebraciones... Al final todo se reduce a creer en ese día, incluso cuando todo a tu alrededor te dice que no existió como tal. Aquella noche tan feliz para uno, pudo ser la noche en la que otro perdió un ojo, movilizados los dos por las mismas fuerzas: la victoria de su equipo.

Creer en ese día invisible puede llevarte a iniciar una guerra. El día invisible es entrar en un supermercado con hambre. Salir con el carrito cargado y darte cuenta que has comprado mucho más de lo que necesitabas. El día invisible es anticipar que el tren llegará a su hora sin más prueba que el horario. El día invisible es el mundo que existe en nuestra mente simbolizando el mundo real al que decidimos no prestar atención.

Hoy vivimos en una época en el que el contenido mental de las personas es ya el campo de batalla de las empresas y los políticos. El lenguaje, la cultura y el entretenimiento son las herramientas empleadas para variar ese espacio y, a ser posible, generar ese día invisible en las personas. Un día invisible como, por ejemplo: que el Partido Popular es el ganador de unas elecciones en las que ha votado solo una de cada tres personas que suelen votar en las elecciones generales. O como que el valor de un producto de marca se explica por su mejor calidad.
Vamos a intentar destruir los muros falsos del día invisible. ¿Que podemos conocer? En nuestra actitud respecto a lo que conocemos y vemos quizá no podamos alcanzar la verdad absoluta, pero sí podemos distinguir aquello que es más probable que no sea cierto.


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